Hace 110 años nació Salvador Allende, el primer presidente socialista en
América Latina
Este martes se cumplen 110 años del natalicio
de Salvador Allende, una de las más importantes personalidades de la historia
de Chile y América del Sur. Un hombre leal que dio la vida por su pueblo, y que
no se arrodilló ante el imperio estadounidense.

Al igual que el líder revolucionario Ernesto
"Che" Guevara, Allende fue médico de profesión, y durante su carrera
formó parte de grupos de tendencias de izquierda. De hecho, en 1933 fue
cofundador del Partido Socialista.
Antes de los 30 años, Allende ya era diputado
y desde esa tribuna destacó por su gestión en leyes sociales, también fue
ministro de Salubridad del gobierno de Pedro Aguirre Cerda entre 1939 y 1942 y
senador desde 1945 hasta 1970, en donde llegó a ejercer la presidencia en la
cámara alta del Congreso.
Habiendo recorrido el país en tres campañas
presidenciales, Allende llegaría a la presidencia el 4 de septiembre de 1970,
apoyado por la histórica coalición de partidos de izquierda llamada "Unidad
Popular", convirtiéndose así en el primer presidente socialista electo por
vía democrática en América Latina.
Desde su llegada a la presidencia, Allende
impulsó importantes reformas políticas, económicas y sociales que transformaron
al país, entre ellas la nacionalización del cobre y la profundización de la
reforma agraria.
Además, entre sus logros figuran aumentos
salariales. Entre noviembre de 1970 y julio de 1971 el ingreso mínimo de los
trabajadores aumentó el 60%, se bloquearon los precios de los productos
básicos, pan, leche, electricidad, arriendo, se lanzó un gran plan de
construcción de viviendas populares, y se crearon numerosas nuevas escuelas
primarias y secundarias, reseña el portal http://salvadorallende.blog.lemonde.fr
Allende siempre fue visto por el gobierno
estadounidense como un enemigo, de hecho el entonces presidente estadounidense,
Richard Nixon, entró en furia al conocer la victoria del líder socialista.
Una de las órdenes que dio Nixon a su
entonces secretario de Estado, Henry Kissinger, fue "hacer aullar a la
economía chilena", así lo revela el informe de la Comisión Church,
designada por el Congreso estadunidense para estudiar las operaciones
gubernamentales y actividades de inteligencia realizadas en Chile entre 1963 y
1973, y que citó el portal mexicano La Jornada en 2003.
El imperio estadounidense utilizó todos los
recursos posibles para poner fin al gobierno de Salvador Allende, para ello
empleó patrocinios de huelgas, asesinatos y una guerra económica que se caracterizó
por el desabastecimiento.
"Ocho millones de dólares fueron
gastados secretamente entre 1970 y el golpe militar de 1973", dice el
informe Church, y agrega que en ese lapso "la CIA y militares
estadounidenses establecieron contactos con militares chilenos con el fin de
reunir materiales de inteligencia y permitir a Estados Unidos entrar en
comunicación con el grupo con más posibilidades de arrebatar el poder al
presidente Salvador Allende", agrega el citado medio.
Es así como el 11 de septiembre de 1973,
militares chilenos aliados de Estados Unidos y comandados por Augusto Pinochet,
llevaron a cabo un golpe militar.
Ese día, el palacio de Gobierno, llamado
"La Moneda", fue bombardeado por aviones y tanquetas. A pesar de los
intentos de sus familiares y de su círculo amistoso y político más cercano para
llevarlo a un lugar seguro, el mandatario no quiso abandonar su lugar. Y desde
ahí se dirigió al pueblo a través de un último discurso, en declaraciones
difundidas en vivo por Radio Magallanes.
"Mis palabras no tienen amargura sino
decepción. Que sean ellas un castigo moral para quienes han traicionado su
juramento: soldados de Chile (...) Ante estos hechos solo me queda decirle a
los trabajadores, yo no voy a renunciar".
Asimismo manifestó: "Colocado en un
tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad al pueblo. Y les digo que
tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de
miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la
fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el
crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos".
En ese discurso agradeció a los chilenos por
la confianza que depositaron en él y agregó: "Siempre estaré junto a
ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con
la Patria"
"Estas son mis últimas palabras y tengo
la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por
lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la
traición", exclamó.
Allende se convirtió así en el Presidente
Mártir, en un referente para la lucha de los pueblos oprimidos por el imperio
estadounidense.
AVN