Articulo realizado por el embajador Rafael Ramírez
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Rafael Ramírez embajador ante la ONU |
Todo
el país ha sufrido los efectos devastadores de una especie de Tsunami
político que se ha desatado desde principios de este año. Es muy
característico el hecho de que esta ola de desestabilización se
desplazara con
toda su furia precisamente a partir de la intervención y acción
política de Almagro desde la OEA. Por supuesto, Almagro fue la cara, el
agente. La agresión viene articulada desde la OEA por los Estados Unidos
y los gobiernos de derecha de la región.
La
violencia, los muertos, la guarimba, el caos de la vida cotidiana, la
desestabilización y el desacuerdo político, la crisis y confrontación
entre poderes, la disfuncionalidad y la actuación criminal del fascismo,
con
sus crueles e inhumanos métodos de quemar seres humanos, linchamientos,
asesinatos e intolerancia han sacudido y consternado la conciencia del
país.

Las
circunstancias políticas y la composición de la Asamblea Nacional
Constituyente requieren de ella un desempeño que permita allanar el
camino hacia la estabilidad política y concentrar los esfuerzos en la
recuperación
de la paz, la justicia y la defensa de nuestra soberanía, para avanzar
en la resolución de la crisis que nos afecta. No es momento para
actuaciones destempladas, ni amenazas, ni el discurso de la
intolerancia. Se trata de administrar con humildad, sabiduría
y mucha inteligencia política el nuevo espacio o posibilidad que se
abre al país.
La
agresión internacional continuará, se intensificará la injerencia, las
sanciones norteamericanas, la Unión Europea, la OEA, Mercosur, el
desconocimiento por parte de otros gobiernos y cualquier otra acción
temeraria
contra el país. Hay que estar preparados para todos los escenarios.
Tomar las decisiones necesarias, llamar a los mejores cuadros, dejar
atrás el sectarismo y abrir el espacio donde se están tomando las
decisiones políticas y económicas. Hay que rescatar la
discusión de los problemas, la crítica constructiva, la humildad, la
actuación del PSUV en todos los niveles de la batalla, dejar de
perseguir opiniones o posiciones, dejar los linchamientos políticos por
las redes sociales, convocar a todos, rescatar a Chávez.
Si algo demuestra o pone de
manifiesto la masiva movilización popular para la elección de la
Asamblea Nacional Constituyente, es que Chávez sigue entre el Pueblo.
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EL PUEBLO DE TARIBA EDO TACHIRA |
Los
esfuerzos de movilización en Táriba, Mérida, Caracas, entre otros,
sorteando todas las dificultades y la violencia para ir a votar, nos
recuerda de una manera dramática y hermosa, que allí está, más allá de
los problemas
políticos, ajenos a las disputas de grupos o visiones tácticas de la
situación, ajenas al tuiter y sus “tendencias”, ajenos a la diatriba
política dentro del Chavismo, ajenos a cualquier negociación, allí está
el inmenso pueblo Chavista, el amor al comandante
Chávez, sin mucha teoría, con mucha pasión, una pasión Patria, con un
sentimiento casi religioso, de apoyo a lo que ellos entienden como su
revolución, es decir lo que Chávez les enseñó, les dijo, les contó, les
prometió, les dio, el futuro que Chávez nos
mostró como una posibilidad de país, con su grandeza, su gloria, sus
valores, su fuerza. A ese Pueblo nos debemos, por ese pueblo hay que
darlo todo, hacer lo que se tenga que hacer, pero hacerlo bien, no
defraudar esa esperanza.
La
oposición se debate entre sus propias contradicciones y miasmas, su
falta de liderazgo, de programa, de valor para desmarcarse de la
violencia y la intolerancia, su inmediatismo, ansias de poder, su odio
compulsivo y
patológico contra el Chavismo, su desconocimiento de la realidad de
país y falta de vinculación con nuestro pueblo pobre.
Esta
oposición irresponsable que organiza, alienta, promueve las guarimbas,
paga para la violencia, usan armamento, usan niños, buscan víctimas
fatales, que alimentan la violencia con el discurso de la intolerancia,
el
racismo, el odio, que instiga a que vayan a morir en las guarimbas,
mientras ellos están a buen resguardo, cuando se producen las víctimas
entonces las glorifican y manipulan, utilizando como propaganda el dolor
de sus familiares.
Esta
oposición que instiga al enfrentamiento final, pero a la vez negocia en
secreto para obtener sus propias ventajas personales y grupales, ha
desatado unos niveles de violencia nunca vistos en el país, con
episodios
de saña y crueldad que le han hecho mucho daño a nuestra sociedad,
conducidos por nadie, por fuerzas extremistas e intolerantes que no dan
la cara, que se expresan por tuiter, que dirigen desde Miami.
CUANDO LOS INTERESES NO SON DE LA AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS.
Una
oposición vinculada a los intereses anti nacionales, anti venezolano,
vinculados al paramilitarismo, al Uribismo, a la extrema derecha de los
países de la región, al odio de Miami, ofreciendo nuestros recursos,
nuestro
territorio, ofreciendo el despojo a cambio de la intervención en
nuestro país que les devuelva el poder que ya detentaron por más de
cuarenta años.
El
peligro con una oposición de estas características es que está
dispuesta a hacer lo que sea para obtener el poder. De esto se trata
todo esto, del poder. Se ha reconocido que se subestimó de alguna manera
la violencia,
odio y determinación de la oposición a hacerle tanto daño como sea
posible al país, con tal de acabar con el Chavismo y tomar el poder.

Sea
como sea, el Estado tiene la responsabilidad de garantizar la paz del
país, la vida de sus ciudadanos, su sistema de gobierno, su soberanía e
integridad territorial. La Patria que el Comandante Chávez nos dejara.
Tal
vez es el momento de reconocer que también se subestimó el tema
económico, que se cometieron errores, que algunas de las cosas que
dijimos en su momento que había que hacer, eran las adecuadas y
necesarias para enfrentar
la situación. Ahora serán de otro tipo, tal vez más dramáticas, con
menos holgura, menos recursos y más daño acumulado. Pero hay que
tomarlas si queremos preservar la paz y estabilidad del país y si
queremos preservar nuestra revolución Bolivariana y sus grandes
logros a favor del Pueblo.
Los
efectos de haber subestimado el problema económico o no haber tomado
las medidas adecuadas y a tiempo han sido profundamente negativos para
el país y para el pueblo. En el momento que estuvimos al frente de la
Vicepresidencia
Económica, se trabajó con el pensamiento económico propio y de los que
trabajaron con el Comandante Chávez.
Se
preparó una agenda y un curso de actuación en base a las condiciones de
aquel momento y lo que ya se podía estimar era una proyección compleja
de nuestra economía, tal como le dijimos al Comandante Chávez y de lo
cual
el mismo estaba consciente. Algunas cosas dijo en público como la
“sostenibilidad de nuestro modelo” y el “golpe de timón”. El Comandante
sabía que, con su enfermedad, además de los problemas característicos de
una economía como la nuestra dependiente del
Petróleo, se iban a activar factores externos e internos para
desestabilizar la economía y al país, en lo que él llamó “la guerra
económica”.
No
se ha podido gobernar la economía, estamos en la situación inexplicable
y contradictoria, donde un país proclama el socialismo, pero la
economía está bajo el control y la acción erosiva de un sistema
capitalista, que
lleva la ofensiva. En consecuencia el país ha sufrido las consecuencias
de la acción de los factores predominantes del capitalismo en nuestra
economía.
Para
enfrentar este problema, primero tenemos que reconocerlo y hacer una
profunda discusión, con TODOS, de la situCuando baje la marea, ación, de los errores, de las
acciones diferidas, de lo que se puede hacer, del entorno político, de
la
situación internacional, del mercado petrolero. Lo que de allí resulte y
la estrategia que se establezca para el corto, mediano y largo plazo,
debe explicarse a todo el país. Descubrir todos los actores y factores
que están incidiendo en el tema económico
y trazar las líneas maestras de un plan de defensa de la economía con
objetivos claros que puedan ser medidos y anunciados, para tener el
pulso de las medidas y sus resultados.
Debe existir una vocería calificada
para el tema económico, que tenga credibilidad y que lo que anuncie se
cumpla. Mostrar un equipo y un plan.
Debe
hacerse una revisión exhaustiva del sector petrolero, no ignorar o
subestimar la economía petrolera, dependeremos del petróleo por muchos
años más. La situación del mercado petrolero debe analizarse en
profundidad
y apoyar los esfuerzos de los acuerdos OPEP y NO OPEP para estabilizar
el mercado, pero no olvidar nunca que existe el imperativo geopolítico
que impacta los precios. Se deben hacer estimaciones y proyecciones de
los distintos escenarios y prepararse para
ellos.

Hay
que abordar el tema cambiario. Es una tremenda debilidad que tenemos y
una vulnerabilidad tal que ni siquiera podemos hacer frente a una página
especulativa que, sin nadie que se le oponga eficazmente, sigue dando
valores
absurdos del tipo de cambio en una clara acción de desestabilización
económica. Este cambio paralelo se convierte entonces en el marcador de
las operaciones comerciales, distorsionando cualquier esquema razonable
de precios en el país.
La
inflación está muy alta, cualquiera de las cifras que se manejen es muy
alta. Ello erosiona el salario de los trabajadores, hace un daño
profundo a la economía del hogar, tiene que ver con muchos factores,
pero el paralelo,
el dinero circulante y los problemas de producción deben abordarse como
factores claves. No se puede subestimar, es un mecanismo del
capitalismo para apropiarse del valor del trabajo. Es devastador.
El
tema de la producción de alimentos, de insumos, materiales,
construcción, todo debe colocarse bajo una sola estrategia que pueda
medir resultados, detener la caída en el PIB. Una estrategia de
recuperación.
El
desempeño y la forma de trabajo de nuestras empresas estatales hay que
revisarlo a profundidad, un ente que exija cuentas y soluciones, las
empresas del estado tienen que operar eficientemente para cumplir su
tarea de
romper los monopolios, generar divisas alternas al petróleo y
satisfacer las necesidades más apremiantes de nuestro consumo interno. Hay
muchos temas más, abastecimiento, distribución, medicamentos,
presupuestos de divisas, subsidios cruzados, manejo de deuda, activos,
aliados internacionales, amenazas de desestabilización, la acción
coordinada de las
transnacionales contra el país, las decisiones políticamente motivadas
de las empresas para sabotear y entorpecer cualquier intento de
recuperación, el aislamiento progresivo del país, dentro de un plan
externo de agredir al país, etc.
Todo
debe revisarse de conjunto y presentar propuestas de respuesta y acción
incluso preventiva. El enemigo nos lleva dos pasos adelante generando y
profundizando la crisis económica, molestias, desasosiego y
desestabilización.
Lo
vuelvo a decir, lo reitero, esta crisis, esta coyuntura económica solo
tiene solución en el campo de la Revolución. No será la oligarquía, ni
las transnacionales, ni esta oposición apátrida las que resuelvan
nuestros
problemas, los del pueblo. Nos corresponde a nosotros, sabemos hacerlo,
podemos hacerlo, todavía hay tiempo. Debemos preservar nuestro sistema
de garantías sociales, nuestra Revolución Bolivariana.
Cuando
las aguas de este Tsunami bajen, cuando baje la marea, debemos seguir
en pie, todo lo que está sólidamente cimentado sobrevivirá. Cuando baje
la euforia debemos ver con cuidado que tenemos como país, cuánto daño
nos ha hecho toda esta desestabilización y cuál es la vía para
recuperarnos, en revolución, con el Socialismo, con Chávez siempre en el
corazón, Venceremos!